Abrirse al amor.


El amor no puedes encontrarlo fuera. Es algo que sólo puedes generar dentro y dejar que se proyecte fuera.
Quizás sea lo más difícil, el punto de partida. ¿Cómo abrirse al amor, a la felicidad, al disfrute profundo, cuando nos pasamos el día ocupados en resolver cuestiones, la mayor parte de ellas de intendencia, abastecimiento y de supervivencia cotidiana, como si la vida consistiera, básicamente, en una mera batalla contra los elementos? Pero la vida es algo más que una lucha; la vida es, en esencia, un "estar". Y eso es lo que vamos a descubrir en nuestra búsqueda de la felicidad.

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